A mis amigos les adeudo la ternura
y las palabras de aliento y el abrazo,
el compartir con todos ellos la factura
que nos presenta la vida paso a paso.
A mis amigos les adeudo la paciencia
de tolerarme mis espinas más agudas,
los arrebatos del humor, la negligencia
las vanidades, los temores y las dudas.
Un barco frágil de papel
parece a veces la amistad,
pero jamás puede con él
la más violenta tempestad.
Porque ese barco de papel
tiene aferrado a su timón,
por capitán y timonel...
¡un corazón!
A mis amigos les adeudo algún enfado
que perturbara sin querer nuestra armonía,
sabemos todos que no puede ser pecado
el discutir alguna vez por tonterías.
A mis amigos legaré cuando me muera
mi devoción en un acorde de guitarra,
y entre los versos olvidados de un poema
mi pobre alma incorregible de cigarra.
Un barco frágil de papel
parece a veces la amistad,
pero jamás puede con él
la más violenta tempestad.
Porque ese barco de papel
tiene aferrado a su timón,
por capitán y timonel...
¡un corazón!
Amigo mío si esta copla como el viento
a donde quieras escucharla te reclama,
serás plural porque lo exige el sentimiento
cuando se llevan los amigos en el alma.
Conmemorando el Día internacional de la mujer hemos elegido desde el CFC homenajear a través de este cuento a todas las colegas, a todas las mujeres, que se esfuerzan en el día a día por crecer, crear, y dar lo mejor de sí:
La psicoanalista junguiana Clarissa Pinkola Estés trabajó
durante más de dos décadas para alumbrar este libro, Mujeres que
corren con los lobos. Es una recopilación de mitos y relatos populares
que recrean el mito de la Mujer Salvaje, esa fuerza-hembra que habita en todas
las mujeres cuando dejan de temerle a su poder.
Sandra Russo. Periodista de Página 12
El Aullido: La resurrección de la mujer salvaje
Cuento para vos
La Loba, la vieja, la que sabe, está dentro de nosotros.
Florece en el más profundo psique del alma de las mujeres,
la antigua y vital Mujer Salvaje. Ella describe su hogar como
ese lugar en el tiempo donde el espíritu de las mujeres y el
espíritu de los lobos hacen contacto el lugar donde su
mente y sus instintos se mezclan, donde la vida profunda de
una mujer consolida su vida mundana. Es el punto donde el
yo y el tú se besan, el lugar donde las mujeres corren con los
lobos.
La madre creación es siempre la madre muerte y viceversa.
Debido a esta doble naturaleza o doble labor, el gran trabajo
frente a nosotros es aprender a entender qué cosas a
nuestro alrededor, acerca de nosotros y dentro de nosotros
deben vivir, y cuáles deben morir. Nuestro trabajo es entender
el momento de ambos sucesos; permitir que muera lo
que tiene que morir, y que viva lo que tiene que vivir.
Puedes mellar el alma y doblegarla. Puedes herirla y dejarle
cicatrices. Puedes dejar las marcas de la enfermedad
en ella, y las marcas ardientes del miedo. Pero el alma no
muere, pues La Loba la protege en el mundo subterráneo.
Ella es a la vez la que encuentra los huesos y la que los incuba.
Las personas practican la meditación para encontrar alineación
psíquica. Por eso las personas practican la psicoterapia
y el análisis. Por eso analizan sus sueños y crean arte.
Por eso muchos leen el Tarot, el I Ching, bailan, tocan el
tambor, hacen teatro, husmean en la poesía, y encienden el
fuego de la oración. Por eso hacemos todas las cosas que
hacemos. Es la labor de juntar todos los huesos. Luego tenemos
que sentarnos junto al fuego y pensar qué canción
usaremos para cantar sobre los huesos, qué himno de creación,
qué himno de re-creación. Y las verdades que digamos
harán la canción.
Hay algunas preguntas buenas que hacerse mientras uno
decide la canción, la verdadera canción propia:
-¿Qué le ha sucedido a la voz de mi alma?
-¿Cuáles son lo huesos enterrados de mi vida?
-¿En qué condiciones está mi relación con el Yo instintivo?
-¿Cuándo fue la última vez que corrí libre?
-¿Cómo hago para que la vida cobre vida de nuevo?
-¿A dónde ha ido La Loba?
Regresa y párate bajo esa única flor roja y camina de
frente esa última milla, la más difícil. Acércate y golpea en
esa puerta vieja y curtida por la intemperie. Sube hasta la
cueva. Arrástrate a través de la ventana de un sueño. Escudriña
el desierto para ver qué puedes encontrar. Es el único
trabajo que tenemos que hacer.
Clarissa Pinkola Estés,
del libro Mujeres que corren con lobos.